Soy Inés Iribarren y esta historia empezó mucho antes de convertirse en una marca.
En 2005 empecé a diseñar accesorios para mujeres con el sueño de tener un emprendimiento propio. Con los años, las colecciones fueron evolucionando, incorporando nuevas tendencias, materiales y estilos, siempre buscando crear piezas lindas, originales y fáciles de usar.
En 2015 nació una de las creaciones más importantes de este camino: las medallas cosidas a mano con perlitas y vidrios. Lo que empezó como una idea distinta se convirtió en un ícono de la marca. A partir de ellas llegaron las vírgenes, las piedras y muchos de los collares que hoy forman parte de nuestra colección. Mi intención era ofrecer piezas religiosas renovadas y actuales, pero también accesorios con personalidad, capaces de acompañarnos todos los días y hacernos sentir un poco más nosotras mismas.
En 2025 se incorporó Caro Sosa como socia y comenzó una nueva etapa. Juntas encontramos una forma más clara de mostrar todo lo que Inés Iribarren representa hoy y de seguir haciendo crecer la marca sin perder su esencia.
Desde entonces trabajamos complementándonos y potenciándonos, sumando nuevas ideas, materiales y diseños, pero manteniendo siempre la misma búsqueda: crear accesorios que te acompañen en la vida real, que sean fáciles de usar y que te ayuden a sentirte linda sin demasiado esfuerzo.
Hoy somos una marca creada por dos mujeres para mujeres que están ocupadas viviendo. Cuidamos cada detalle, desde el diseño de una pieza hasta la experiencia de quien la recibe.
Inés Iribarren es significado, estilo y esos pequeños gustos que nos recuerdan que, entre tantas cosas por hacer, también podemos elegirnos a nosotras.
✨ Porque creemos que elegirse también cuenta.